Si lo vives al máximo, nunca lo vas a arrepentir

Nikolett Valovics
18.09.16

 

yo con los ninos, la madre y el tío

yo con los ninos, la madre y el tío

 

Tenía expectativas y no tenía pocas. Desde febrero del año pasado estaba pensando en esto, o mejor dicho, era un pensamiento continuo. Era algo fijo, y por eso creó en mí una seguridad poco convencional porque, seamos sinceros, hoy en día saber lo que nos va a pasar dentro de un año es algo a lo que no estamos acostumbrados.

Inicialmente, querría hablar de una o dos experiencias específicas, pero me di cuenta que no podía elegir entre todo lo que viví allí y que además, sería más fácil y útil escribir sobre la aventura entera – es decir mis cuatro meses en Valladolid.
Primero, creo que el Erasmus es algo muy personal: es una experiencia que cada uno vive a su manera. Por eso no pretendo que mi experiencia sea un guía, sino más bien quiero compartir todas las cosas que convirtieron mi año en una aventura valiosa. Con mis palabras, quiero animar a todos a ir en Erasmus, porque si aprecias esta oportunidad única y la vives al máximo, nunca lo vas a arrepentir.
Aunque ya llevaba dos años y medio estudiando en el extranjero (lo que obviamente me ayudó tremendamente), tengo que insistir que lo que viví allí, no tenía mucho que ver con los años que pasé aquí en St Andrews. Durante al año pasado descubrí tantas cosas (en general y sobre mí misma) que en circunstancias diferentes, no habría averiguado. Es sin duda un proceso donde se aprende continuamente y en mi caso, fue un proceso principalmente de autoconocimiento.
Así que aquí lo tenéis. Aunque antes era ya consciente de muchas de estas cosas, fue solo mi año en Erasmus que me las confirmo verdaderamente:

• Lo que probablemente ya has oído tantas veces pero es verdad – cuando llegas a tu país de Erasmus, debes olvidarte (al menos hasta que vuelvas a tu propio país) de tu “zona de confort”. En pocas palabras, no te limites a lo habitual
• Es importante ser flexible y adaptable y no adherir a cosas que ya sabes o tienes
• No tengas miedo de lo desconocido
• Vale la pena intentar todo porque también se aprende mucho de los errores
• Deja que te lleven las situaciones, los lugares, la gente – “just go with the flow” como dice el refrán
• También vale la pena documentar lo que te pasa, porque se convertirá todo en memoria (suena terrible, lo sé) y luego agradecerás haber sacado fotos, haber escrito sobre tus experiencias. Pero claro, entiendo que documentar las cosas no es esencial para todo el mundo
• Es importante también pasar el tiempo con gente que tenga la misma actitud, pero supongo que esto es algo que ocurre naturalmente. Obviamente, se pasan temporadas buenas y malas – c’est la vie, pero durante las épocas difíciles descubrí realmente el valor de la gente que me rodeaba. También me encantó cómo se amplió nuestro grupo de amigos: siempre estábamos abiertos a nueva gente. Es increíble cómo nos sentíamos conectados a través de la misma experiencia – incluso ya les eche de menos cuando no les vi durante dos semanas en Semana Santa!
• Y por último – sé que suena obvio – pero hay que ser abierto cuando se vive en otro país. Aunque a veces esto pueda resultar difícil, especialmente cuando te das cuenta de las desventajas de la cultura, hay que tener paciencia

 

spanish-2

Pues aquí lo tenéis, no quiero que estos consejos parezcan más de los que realmente quieren decir. Sé que ahora pueden parecer un poco triviales, pero para mí siempre ha sido difícil aplicar la teoría a la práctica y quiero insistir que solo aprendí a hacer esto verdaderamente durante el año pasado.

Lo que sí que quiero añadir es que todo esto no es solo opinión mía: todos con los que he hablado últimamente (y también mis compañeros de Erasmus) hablan de las mismas cosas y parece que estamos de acuerdo con nuestras experiencias – y esto me hace sentir aún más segura de todo lo que aprendí durante el Erasmus.

Y ahora cambiando un poco de tema: después de vivir cuatro meses en Valladolid, tuve la suerte de pasar el mes entero de julio en Mataró, una ciudad mágica que no está lejos de Barcelona, lo cual obviamente significa que está en la región catalana. La familia con la que estuve fue mejor de lo que me podía haber imaginado: me hablaban en castellano (YAAAAY!), me trataban como si fuera un miembro de la familia, y me llevaban con ellos a todas partes. No pare de sentirme increíblemente agradecida y tenía un entusiasmo enorme por descubrir su cultura.

Sólo mencionaré algunas aventuras: fui con ellos a pasar el fin de semana con una parte de la familia, fuimos a una boda y después a una fiesta de pueblo. Aunque en estas ocasiones oía solamente catalán, incluso esto fue un verdadero reto lingüístico. Desde el momento que les conocí, tenían muchas ganas de contarme con detalles la fiesta de la ciudad que se organiza anualmente. Así que cuando llegó el tiempo de ponerse en marcha, me sentía ya como alguien del pueblo: cantaba, saltaba con la gente, y corría alrededor de figuras grandes con petardos. A veces yo tampoco podía creer lo que estaba haciendo pero era muy divertido y me sentí increíblemente libre y alegre! Y esto es solamente una fracción de lo que me pasó en un mes. Pero de esto estoy segura: en un mes, viví tantas cosas que normalmente vivo en un semestre entero. Era precisamente lo que necesitaba entonces así que cuando volví a Hungría, me sentía cargada de energía y vida.
Así que es claro que aparte del Erasmus, os aconsejo a todos este tipo de aventura, porque lo vuelvo a repetir: si lo vives al máximo, nunca lo vas a arrepentir.

spanish-3 spanish-4

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *