Cataluña: La Saga Eterna

Max Graham
11 October 2015

A la hora de escribir, la agencia de calificación crediticia S&P acaba de bajar la nota de Cataluña por las “tensiones políticas” con el Estado español. Esto parece un paso prudente dado que el líder del CUP, el partido radical pro-independentista que en este momento intenta llegar a un acuerdo con Junts Pel Sí, una coalición de partidos pro-independentistas, ha dicho que el nuevo parlamento catalán tiene que ser “rupturista” y que no quería obedecer las decisiones del Tribunal Constitucional, el órgano que interpreta las leyes constitucionales de España. Pero representa el suceso más actual de la saga eterna de Cataluña.

Las elecciones autonómicas en Cataluña el 27 de setiembre se trataron como un plebiscitario sobre la independencia. Aunque los partidos separatistas ganaron una mayoría de escaños, no obtuvieron una mayoría de votos. Naturalmente, ambos lados afirmaron la victoria.

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Image credit: http://www.ticbeat.com/socialmedia/las-elecciones-catalanas-asi-se-vivieron-en-las-redes-sociales/

 

Por un lado, Artur Mas, antiguo presidente del Generalitat, el gobierno catalán, anunció que el proceso independentista seguirá adelante a la luz de este resultado – una afirmación poco clara. Por otro lado, la respuesta del presidente español Mariano Rajoy casi duele la cabeza por su ignorancia tan obstinada. Ha dicho que “lo que ahora comienza en Cataluña es una nueva legislatura autonómica.” Hablando técnicamente, esta declaración es correcta – y Rajoy tiene forma de llamar al pan, pan y al vino, vino (o en su caso, insistir en que un plato es un plato) – pero lo que ha comenzado de verdad en Cataluña representa mucho más que una nueva legislatura autonómica, y Rajoy lo sabe bien. Ha dado una clase magistral de como agravar un movimiento secesionista, la que apetece a su base electoral, pero que no le ha ganado ningún nuevo amigo. Su equivalente británico, David Cameron, apostó y tuvo suerte con el referéndum escocés. No merece que atribuyamos a él la victoria unionista pero ha evitado ganarse el título del “primer ministro que perdió Escocia”. Por sus acciones, la historia aún podría recordar a Rajoy como el “presidente que perdió Cataluña” a pesar del resultado de las elecciones generales en diciembre.

Porque Rajoy también sabe que está luchando por su vida política – su partido, el PP, ha sufrido una hemorragia electoral desde las elecciones generales de 2011 y de momento no parece que vaya salir un ganador enfático de los generales que se celebrarán el 20-D. La política española se ha quebrado en cuatro partidos principales y los efectos de esta transformación aún no están claros. Irónicamente, son estas elecciones generales en diciembre que decidirán lo que siguiente sucederá en Cataluña.

A pesar de los deseos de los separatistas catalanes, no hay una ruta viable a la independencia sin el consentimiento del gobierno central. Una declaración unilateral de independencia sería un desastre – algo que nos cuenta la historia. Provocaría una crisis constitucional (mucho más allá de la que sufre España ahora), un pánico económico, y no reconocerían la soberanía catalana la mayoría de los países ni las institucionales internacionales por ser ilegal. Que los separatistas griten “¡alarmismo!” con indignación – no va a cambiar esta realidad. No es por nada que Alex Salmond – que sabe un par de cosas sobre el separatismo – les ha advertido que demuestran prudencia sobre el asunto. Los métodos ilegales están destinados a fracasar.

¿Y ahora qué? Los partidos de derecho y del centro, el PP y Ciudadanos, no soportarán nada que perjudique la unidad del Estado español. Podemos, el partido radical que tiene su equivalente Syriza en Grecia, está a favor de la auto-determinación y un referéndum para los catalanes. El PSOE ya ha declarado que quiere reformar la constitución española, incluyendo “nuevos derechos y libertades” y “reforma federal”. El partido también ha aclarado que la reforma no definirá a Cataluña como nación. Pero por no reconocer el significado de lo que ha sucedido en Cataluña, los socialistas arriesgan un destino igual a sus equivalentes en Escocia. Por eso los socialistas deben ofrecer un referéndum, como Podemos. No sólo porque lo merece el pueblo catalán – sino porque es la única manera de empezar a resolver la crisis existencial de España.

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Image credit: http://politica.elpais.com/politica/2015/09/10/actualidad/1441869212_697922.html

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