Sí, las discotecas – Erasmus en España, S02E01.

Max Graham
9 February 2014

Image credit: Max Graham

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Volví a España hace tres semanas, después de las vacaciones de Navidad, y todavía no puedo creer que ya haya terminado la primera parte de mi estadía. Afortunadamente, ya tengo Wi-Fi. Pero tuve que mudarme para obtenerlo. Desde fines de octubre vivo con seis compañeros; dos ingleses, dos españoles, una francesa y una italiana. ¡Casi como si estuviera en St Andrews! Me gusta mucho más mi piso actual; hay mucha marcha y lo pasamos muy bien juntos. Pero eso no quiere decir que todos mis problemas estén resueltos. Por supuesto, son comunes los errores de lenguaje. Durante meses había creído que para decir “una discoteca”, se puede decir “un club”.  Resulta que “club” aquí quiere decir “puticlub”, que es otra cosa. Cuando le hablé a un amigo español de ir a “un club”, me lo explicó. Después de reírse de mí, claro. No sé cuanta gente ya cree que soy un chico de gustos cuestionables. También he tenido problemas técnicos con mi móvil español. Me costaba mucho, entre otras cosas, enviar mensajes de texto y utilizar el internet, así que fui a la tienda donde compré dicho móvil. Allí tuve la conversación siguiente:

Empleado: Lo siento, es que no hay nada que podamos hacer aquí.

Yo: Pero esta tienda me vendió la tarjeta SIM, la tarifa…

Empleado: Sí, pero sólo vendemos, nada más.

Yo: Así que me dices que no os entrenan para que podáis resolver los problemas [técnicos] de los clientes?

Empleado: Mmm, no.

Yo: Pues, eso no es aceptable. Me gustaría hablar con el jefe.

Empleado: Pues…yo soy el jefe.

Creo que aquí se ve alguien que no cumple con los requisitos mínimos de un trabajo bien hecho.  Seguro, es cierto que yo no paso todos los días luchando para mantener una casa y una familia. Trabajo como auxiliar de conversación en la Escuela Oficial de Idiomas, una escuela p ara adultos de edades 16-80. ¿Un reto? Claro que sí. No es normal que un mayor de 60 años y una chica de 17 años les interese lo mismo. Sin embargo, me gustan mucho mis clases y en general son muy divertidas y enriquecedores. Les enseño una variedad de cosas, sobre todo cosas que forman parte de los temas culturales del Reino Unido.

En principios de noviembre, para celebrar la fiesta de San Andrés, vestí el kilt y di una clase de baile tradicional escocés. Claro que algunas personas se pusieron reacias pero – con un poco de ánimo – todos participaron y lo pasaron muy bien. De hecho, un hombre (quien sí bailó) me dijo que ni siquiera había bailado en su propia boda. La jefa del departamento de inglés ya me pidió hacer un ceilidh para las jornadas culturales de la escuela.

Antes de volver a nuestros respectivos hogares para las vacaciones, hicimos una fiesta de Navidad en el piso, con todos nuestros amigos. La noche anterior a la fiesta, en plena salida, habíamos conocido un grupo de tunos,es decir, un grupo universitario que viste ropa tradicional, toca la guitarra y canta (quizás los conozcáis de la publicidad de Doritos). Por supuesto que los invitamos a la fiesta. Nunca habíamos imaginado que en realidad asistirían. Pero de repente, por la ventana, se oía la música. Los tunos habían llegado. Entraron, nos tocaron varias canciones y se quedaron a tomar algo. Para todos, fue una velada verdaderamente española y la forma perfecta de finalizar el semestre.

Aprendí mucho durante la primera parte de mi estadía – sobre todo, tal vez, que a los operadores de telefonía móvil no les gusta mucho trabajar. También que me gustan las discotecas. Sí, las discotecas.

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